Julio Beauchy Perón


Biografía de Julio Beauchy Perón (c. 1815 – c. 1883)

Julio Beauchy Perón, también conocido como Honorato Jules Beauchy Perón, es el primero de la saga de los Beauchy que se dedicó a la fotografía de manera profesional, siendo su época de máximo rendimiento entre 1867 y 1879.

Hijo de Honorato Beauchy y de Melania Perón, Jules Beauchy Perón nació en torno a 1815 en la pequeña localidad de Esquennoy, situada a 90 kilómetros de París, en la región de la Picardie de Francia. Aunque en la mayoría de las publicaciones se refieren al fotógrafo como ‘Julio Beauchy Perou’, los documentos que dispone la familia confirman que su apellido era ‘Perón’ (Ver Jules Beauchy Perón, el primero de la saga)
Según nuestros datos, Julio se trasladó a Sevilla hacia 1839 y abrió un bazar en una de las zonas comerciales más importantes de la ciudad: en el número 102 de la calle Sierpes, donde vendía todo tipo de materiales, algunos de lujo, relacionados con las artes: marcos, litografías, muebles, artículos de dibujos, papeles, tintas, souvenirs, perfumes y espejos biselados, introducidos por él en la capital Hispalense para los que llegó a crear incluso una fábrica y almacén en el número 1 de la calle Toqueros.

El establecimiento de Beauchy Perón en Sevilla coincidió con la introducción de la moda francesa, propiciada por un cambio de mentalidad de la época isabelina, que se dejó notar en la decoración de los interiores domésticos y de la que Jules Beauchy Perón sería uno de los principales referentes, pues ofrecía en exclusiva las últimas novedades parisinas y se anunciaba en periódicos nacionales.

Hacia 1847, con el negocio floreciente , Jules Beauchy Perón se casaría con María del Rosario Cano Cervantes, una sevillana con la que tuvo seis hijos: Julio, Emilio, Melania, Matilde, Mª del Rosario y Julia, algunos de los cuales se dedicaron a trabajar pronto en el negocio familiar.

Tras un voraz incendio que destruyó en 1853 su almacén de espejos biselados, Jules Beauchy Perón amplió su negocio incluyendo un estudio de fotografía en el mismo número 102, que se anunciaba como ‘Fotografía y Leptografía francesa’ con el que contribuyó a difundir en España el daguerrotipoDestaca el monográfico de la Universidad de Sevilla ‘Sevilla. Objetivo fotográfico de Emilio Beauchy’, que «utilizaba distintos procedimientos fotográficos primitivos, fundamentalmente al colodión, como se aprecia en el retrato bajo estas líneas de Vicente Mamerto Casajús.

                      

Según afirma Miguel Ángel Yáñez Polo en su libro ‘Retratos y fotógrafos’, Beauchy Perón fue un ‘hombre importante’ en Sevilla, no ya por el comercio que logró montar, sino por ser uno de los primeros en introducir la instantánea al gelatinobromuro.

En la década de los sesenta, decenas de fotógrafos españoles comenzaron a tomar el relevo a los extranjeros, tanto en el retrato como en la fotografía de viaje. Según se desprende de la ‘Historia de la fotografía en España’, de Publio López Mondéjar, no había fotógrafo de cierto renombre que no ofreciese a su clientela un amplio muestrario de retratos de celebridades, casi como una tarjeta de visita que cubría la enorme demanda que se generó entre el público de los mismos. Esta costumbre se mantuvo hasta finales de siglo por Julio Beauchy, al igual que Antonio García, Pau Audoudard o Antonio Esplugas, entre otros, que realizaron interesantes colecciones de retratos de actores, músicos, cantantes o toreros. «La categoría de estos fotógrafos llegó a medirse no solo por la calidad, sino por la cantidad de estos retratos, que exhibían en sus escaparates, proporcionando así una distracción añadida a los cientos de curiosos que paseaban por las céntricas calles de las ciudades», explica López Mondéjar.

En pleno apogeo de las tarjetas de visita, Beauchy Perón se especializó en los retratos de la burguesía, situándose como un referente para las principales familias sevillanas, e incluso para la aristocracia (por ejemplo el duque de Montpensier) y los extranjeros que llegaban a la ciudad. De él aprenderían buenos fotógrafos, entre ellos José Pavón Gómez, quien abrió su propio estudio en 1866.

Entre las novedades fotográficas que introdujo el fotógrafo Julio Beauchy Perón, estuvo la fotografía de tamaño natural.

A finales de los años 60, Julio Beauchy Perón castellanizaría su nombre, coincidiendo con el cambio de numeración del estudio de Sierpes 102 por Sierpes 30 , local que finalmente heredaría su hijo Emilio Beauchy Cano insigne reportero y retratista como posteriormente se vio.

                                

En este local, Julio Beauchy Perón «no sólo vendía objetos relacionados con las artes, sino también con el negocio de la fotografía, incluyendo por ejemplo además de cartulinas, papeles y álbumes, las nuevas novedades como el papel leptográfico que Laurent presentó en 1866 en l Societé Française de Photographie y con el que parece mantuvo cierta relación comercial», destaca el monográfico de la Universidad de Sevilla.

Entre 1874 y 1879 se asocia con uno de los fotógrafos más renombrados de la ciudad, el joven Antonio Rodríguez Téllez, firmando todas sus fotografías como «Beauchy y Rodríguez», como este retrato de la reina María de las Mercedes. Rodríguez Téllez aportó el local (el número 16 de la Calle Sierpes) y su prestigio (ya tenía en Sevilla una buena clientela), mientras que Julio ‘el francés’, como también se le conocía, contribuyó con sus conocimientos fotográficos importados de Francia y su trabajo personal.

Fotógrafo de las clases altas, Julio Beauchy fue quien primero promocionó en nuestra ciudad una colección de vistas algo mayores que una postal , en colaboración con su compatriota Monney y que abarcan tipos y costumbres andaluzas.

Yáñez Polo afirma que en 1875, cuando Sevilla perdió uno de sus grandes maestros de la fotografía, Leygonier, Jules Beauchy Perón era, junto a Sierra Payba y Pedro Sebastiá Vila, uno de los más afamados fotógrafos de España.

Beauchy Perón utilizó el papel leptográfico patentado por Laurent y Martínez Sánchez y viajó por toda Andalucía, sacando numerosas vistas y panorámicas, además de hermosos retratos, especializándose en difuntos.

Hacia 1877,  Julio Beauchy Cano (1848- ?), su hijo mayor, comenzó a trabajar con él como fotógrafo  dedicándose pocos años después principalmente al ámbito comercial. Por ello quizás se conocen muy pocas muestras fotográficas de su autoría, apenas media docena. Una muestra son estos dos retratos de niños desconocidos bajo estas líneas. Curiosamente la segunda también existe con la firma del hermano Emilio Beauchy Cano (1849-1931) que fue quien verdaderamente  se hizo cargo del estudio de fotografía hacia 1879.

Beauchyphoto_Niño_Julio_Beauchy_Cano_fotografias_antiguas_postales_retratos                      Beauchyphoto_Niño_vestido_de-garrochista_Julio_Beauchy_Cano_fotografias_antiguas_postales_retratos

 

La fecha de la muerte de Julio Beauchy Perón ha sido muy controvertida, pero según noticia aparecida el 22 de septiembre de 1881 en el periódico ‘El Guadalete’ de Jerez, el fallecimiento habría tenido lugar unos días antes mientras se encontraba de viaje en Marsella.

Fotografía y Estudios

Estudio de Sierpes 102:

El Estudio del número 102 de la calle Sierpes de Sevilla, fue regentado por Julio Beauchy Perón desde 1840 hasta 1868. En una primera etapa, desde c.1840 a c.1850 sólo funcionaba como bazar; y ya hacia 1850 amplió sus servicios también de fotografía. La firma era ‘FOTOGRAFÍA FRANCESA’ y ‘LEPTOGRAFÍA FRANCESA’.

Estudio de Sierpes 30:

En 1869 tuvo lugar un cambio en la numeración, antes 102 ahora 30  de la calle Sierpes de Sevilla , donde trabajaría Julio Beauchy Perón hasta c.1879.  La firma era ‘Fotografía francesa’ y ‘Julio Beauchy y Cía’.

                                             

 

Estudio de Sierpes 16 y San Acasio 2:

En 1874, Beauchy Perón se asocia con Antonio Rodríguez Téllez domiciliando el estudio en el número 16 de la calle Sierpes. En 1876 debieron realizarse algunos cambios que llevaron a modificar la dirección, figurando hasta 1879 como Sierpes 16 y San Acasio 2, siempre con la denominación: ‘Fotografía Universal‘, aunque  figurando en el reverso solo en esta segunda etapa la medalla obtenida en la exposición Bético – Extremeña en 1874 y el escudo y reseña «Fotógrafos de la Real Cámara de S. M. Isabel 2ª».